Lo confieso soy de Nutrilite

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En el mes de mayo de 2016 mi vida socioeconómica estaba en sus horas más bajas. Ya conocía Amway desde el año 1989, me ofrecieron el negocio y lo rechacé de plano como casi todo buen español que se precie.

Sin embargo, esta vez, dada mi situación, estaba un poquitín más receptivo. Mi hermana ya había sido abducida por Nutrilite un par de años atrás y estaba concienciadamente pesada en que yo disfrutara de unos productos excelentes. Y digo concienciadamente porque realmente ella es una persona de principios y valores. Obviamente me volví a negar.

Sin embargo me propuso hacerme un análisis nutricional para ver como estaba físicamente. A eso si accedí. Era mi hermana y por un lado no podía negarme, pero por otro, realmente sentía que mi cuerpo no estaba respondiendo como lo hacía tiempo atrás. Mis visitas al baño eran excesivamente frecuentes y mis piernas habían dejado de correr. Cada vez que intentaba hacer ejercicio inevitablemente recibía unos terribles tirones musculares que me mantenían con las piernas doloridas y cojeando por días.

Debido a esta circunstancia me había vuelto, casi sin remedio, en un hombre sedentario. Por primera vez en mi vida me empezaba a costar abrocharme los cordones de los zapatos. La situación era grabe.

Ella es una gran sicóloga clínica y había integrado estos análisis en su consulta con muy buenos resultados para sus pacientes. Me hizo el análisis nutricional y me planteó que debía tomar varios complementos nutricionales y vitaminas para contrarrestar las deficiencias que mi cuerpo presentaba. Me explicó muchas cosas sobre la falta de nutrientes en todos los alimentos actuales, sobre las vitaminas sintéticas, sobre la sobreexplotación de los cultivos, los transgénicos, los malos hábitos, los alimentos procesados… vamos que no me quedó más remedio que admitir a regañadientes que pudiera ser que tuviera razón. Me recomendó los complementos de Nutrilite  y por ser mi hermana le di mi voto de confianza. Estaba seguro que por muy abducida que estuviera, lo que jamás haría sería engañar a su hermano favorito.

Me insistió en que todos los productos de Nutrilite eran concentrados de plantas, que eran absolutamente naturales y con unas patentes impresionantes que los convertían con diferencia en los mejores, que incluían vitaminas que se procesaban lentamente, que eran cultivadas con unos estándares de calidad fuera de lo normal y que protegían al medio ambiente e instruían a los productores de sus productos para obtener la máxima calidad al recogerlos a la vez que les ofrecían un trabajo debidamente remunerado.

He de admitir que soy muy duro de convencer pero permití adquirir algunos de esos complementos. Cual fue mi sorpresa cuando en menos de tres días mis visitas al baño se habían reducido drásticamente y en una semana, mi sensación de energía había aumentado un 200%. Sin embargo mis piernas seguían igual.

En el mes de julio comencé a trabajar como freelance en una empresa pero me pedían que todo el desarrollo del proyecto se realizara in-house, ósea en las oficinas de mi cliente. Después de un tiempo de casi absoluta inactividad, de repente tuve que levantarme a las 5:50 de la mañana para entrar a las 8:00AM a la oficina. Creo que si no hubiera sido por el extra de energía que me proporcionaban mis nuevos complementos hubiera estado hecho una piltrafa y mi rendimiento con analista-programador hubiera sido un auténtico desastre.

Gracias a este nuevo cliente mi economía comenzó a remontar. Mi hermana me pasaba de vez en cuando el análisis nutricional y con cada nuevo análisis corroboraba mi mejoría tanto a nivel de la maquinita como a nivel subjetivo. Por culpa de mi decaída economía no había podido adquirir todos los productos que necesitaba. Pero la verdad, como soy un poquito desconfiado, aunque la hubiera tenido bien, tampoco los hubiera comprado todos. Prefiero comprobar que algo funciona y luego tirarme a la piscina. Como digo, mi economía y mi seguridad en que Nutrilite funcionaban mejoró muchísimo, así que decidí comprar y tomar el resto de las recomendaciones que mi hermana me proponía.

Para mi sorpresa, escasamente a la semana de empezar a tomarl0s comencé a subir tres largos tramos de escaleras del metro de dos en dos peldaños. Y no hablo de las mecánicas. He de confesar que al llegar arriba me faltaba la respiración, pero ya no me dolían las piernas. Para el que sea de Madrid hablo de la estación de Avenida de América. Que por cierto agradecería a todos los fumadores se apartaran 20 o 30 metros de la puerta de salida, porque aunque ahora mi respiración es más pausada tras subirlas, todos los días al abrir la puerta de la calle me trago una bocanada de ese humo insano.

Con todo esto que te cuento, me apunté a incluir la nutrición en mis sesiones de coaching, pero de los beneficios de esto ya hablaré en otra ocasión.

Así que lo admito, yo también he sido abducido.

Y si, sigo trabajando en ese cliente que por cierto está muy contento con mi trabajo y sigo subiendo a diario los mismos tres tramos de escaleras. No hay nada como hacer cardio a las 9:00AM, y digo las 9:00AM porque la jornada intensiva por desgracia terminó en septiembre.

Gracias por escuchar.